segunda-feira, 22 de janeiro de 2018

Capítulo V. Koitz y Lourditas

Aún cuando el tiempo corta hondo al otro lado de la Puerta del Camino, hay momentos en los que Koitz ha de aventurarse hasta Porto Pereira en busca de mandanga. Si es viernes, coincide con los estudiantes que se van en la desganada resaca del Thursday Night Fever. Conoce a muchos de ellos, algunos le dan monedas cuando pide al parón o le compran su costo palero. Pero en el Cercanías miran para otro lado. Van repeinados, con ropa modosita; las chicas abotonadas hasta las cejas, prestas a descender en los apeaderos desde los que remontarán los últimos metros del cordón umbilical.
En el parquecillo al final o al principio, según se venga, del paseo marítimo de Porto Pereira es fácil arreglar.
Pero la rutina diaria de Koitz no implica tanto meneo. Con Arantxa precediéndole unas basuras más allá, le basta con deshacerse de la neblina del Sarela para, tras intercambiar "Buenos días" con Malvina en su banco de piedra y con el zeppelin con cofia que vuela hacia su turno en el Hospital General, atravesar Entrerrios y Carretas entrando en el territorio husmeado por las cámaras de videovigilancia. En el Obradoiro es veloz en la cara exterior de los amplios corrillos de la Estudiantina haciendo creer que pasa el gorro -un calceto rojo a juego con su cresta verde fosforito y las mallas pantera que le deslechan- para los tunantes y en la Rua del Villar surge de los soportales donde los artesanos en el instante en que se abren los monederos. Las propinas, como las llama, sirven para comprar el último número del Vibora mientras se mantiene al tanto de lo que se cuece bajo el sepulcro del Apóstol. Cuando llegan al mercadillo, Arantxa se pone loquita al encontrar a Lua en su parada; no en vano, fue él quien la bautizó con un soplo de maruja en el hociquillo y un chorro de licor café en la frente. -Te llamarás Arantxa -porque era compacta y decidida como Arantxa Sánchez Vicario que, en ese momento, se rebozaba gimiente en la arcilla roja de Roland Garros.
-Oye, teneis un cigarrito? -aparece Pedrín-
-Tengo al Moucho de inquilino. - informa Koitz cuando el Triste y Arantxa intercambian noticias de la familia olisqueándose el ojo del culo; no en vano, son hermanos, hijos del Blackie, que fue de Jõao, con una trashumeante rompecorazones que llegó y partió con un circo portugués.
-Niñatos burgueses hijos de papá mucho cante -dicta Lua-.
-Tem muito cuidado.-le advierte la hippie canija.
-Mientras me pague...

A media tarde, Koitz tiene la vena más o menos quieta, en la hora en que Karla vuelve del Centro Día donde los educadores enseñan con cuadernillos ilustrados a los pluritóxicos rehabilitandos a lavase y peinase y a freir huevos fritos. Tras pillarle a Lucas, se va a casa con Varela, su tronco, gafacalvito incipiente que se orla la coronilla con octopúsicas rastas además de calzar Goretex de caña alta, Lois de 100 euros con antiform y GPS y camiseta del Che a juego. Con o sin Koitz, después del chino se ponen a preparar, como desde hace tres inviernos, el concierto de la fiesta,a-ver si-este-año-llegamos, de fin de curso del Rosalía de Castro, instituto del que Varela es alumno avejentado.
-"Ella tiene un trabajo, ella tiene un trabajo!!". Vaya ejemplo!!! Pero si es más yonki que nadie!!! -a Karla no le gusta que en la comunión diaria con metadona los del Centro la restrieguen por la cara los triunfos de la gordita que consiguió salir de la Quintana dos Zombies y que va pagando a los pocos el flamante Arosa con el que avonllama por las aldeas. 
-Ahora baja...no así...joder, tío...no la pillas...hostia...paras y así...trammm -Karla pedagógica-.
-Nada, que no -Koitz desesperado-.
-Colegas!!!... -Varela se desenchufa y se las pira tras dar una patada al ampli-.
Koitz, Arantxa y Karla se encierran en la sala de TV a fumar chinos hasta que se quedan sopas ajenos al cacharreo pirómano de Alvaro en la cocina, a las constantes entradas y salidas del Moucho, a los subidones trance rebotando hasta más allá de Vista Alegre, a las carcajadas de Zuzana y Maica en el fayado, que están a punto de rodar escalera abajo. 

Al día siguiente, más o menos a las nueve, Koitz se moviliza y Karla se queda sola.
-Adónde vas? -es la pregunta rutinaria.
-...
-Qué adónde vas?
-(Estoy asqueado)

-Se está perdiendo el punto, se dice Karla, rumbo a la piscina municipal, por el sendero hasta el puente lavado a la piedra sobre el Sarela -Se está perdiendo el punto -dándole vueltas cuando atenaza con el gorro de baño su flequillo rebelde y se zambulle-, el punto aquel tan guapo que pillamos al poco de conocernos, tirando botellas llenas de piedras a los Exploited tras tumbar la valla entre toda la peña o cuando pasamos la tarde paleando, casi en la taquilla de los minicines, a aquel pijo. Volvió cuatro veces. Atraco Oi! Sin movernos de la distorsión Rophinol.


-Suelta lo que lleves, o te pincho con el SIDA!! -Koitz saca su bardeo a relucir.
Sesenta euritos y el móvil y la gorrita hip-hop que Karla lucirá hasta que se le pudra puesta o el Cojo de las Nubes la despiece con un rayo. 
-Ahí va la hostia!! Pero si es el mismo y vuelve...
-Suelta lo que lleves.
-Pero que me habéis atracado hace un momento...
-Nada....mira que te pincho con el SIDA!! 
Se va y vuelve a volver.
-De nuevo.
-No jodais...mira que...
-Nada.
A la cuarta se le ve venir de lejos, con unos grandotes. 
-Esfumémonos pues.
O cuando lo de la mercería. Las viejas que pasaban nos vieron el rollo y se metieron detrás nuestra. 
-A ver!! Que esto es un atraco!! 
-Lala lilalali!!
-Señoras, hostias!! -Karla enarbola la chuta-. Que va en serio!! Todas al suelo!! -Karla, con todo lo tapón que es, poseída por Juliete Lewis (1)-.
Corriendo con el cajón de los cambios bajo el brazo del que escapa calderilla líquida. Los paisanos del bar de enfrente con los bastones detrás, Arantxa cubriendo la retirada mostrando los incisivos impregnados de arcilla roja. 
Corriendo con el cajón de los cambios bajo el brazo del que escapa calderilla líquida. Los paisanos del bar de enfrente con los bastones detrás, Arantxa cubriendo la retirada mostrando los incisivos impregnados de arcilla roja.
O aquella otra movie en la panadería que vende papel de plata cortado a 0´50 la pieza y consigna los loros arrancados de los coches.
-Déme la caja o la pincho con el SIDA, señora!!
-Que sou um pouco sorda!!
-QUE ESTO ES UN ATRACO!!!
-Ah, non!! Venide depois que minha filha non está!! 
-O ME DAN EL DINERO O LAS RAJO A TODAS CON EL SIDA!!
-Ah, non el dineiro non te dou que minha filha non está!!
-O ME DA EL DINERO O TE PINCHO CON EL SIDA!!!
-Ah, non!! Eu morro pero o dineiro non te dou!!
-Vayase a tomar por culo!!! -Koitz, desesperado, se guarda el SIDA.
-Eso, eso volvei depois que estará minha filha!!!...qué es para la televisión? 

-Estoy asqueado -confiesa Koitz-...no me tenía que haber metido en esa casa...ya he palmado tres mil neuros, que si luz, que si alquiler, que si la basura...podríamos estar en un okupa...

-O Moucho coñece ya a Lourditas? -la canija envuelve un bolso de cuero en un saquito. Cobra y entrega la pasta a Lua-.
-Mañana le llevo.



(1) Natural Born Killers, claro



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