-Sois muy chungas las tías. -tercia Koitz liberándose de Karla y Arantxa para cebar el fuego de la lareira.
-Que qué? -se afila Karla.
El guaperas del Txema se dedica a pasear el mundo con el dinero de la papelera transnacional de Don Fernando, su padre, lanzando fotogénicos molotov a las fauces del Imperio. Güai Sin Fronteras, bayardo doncel pedaleante desde Porto Alegre a Davos, desde La Candona a Tinduf, pero siempre puntual para liarse a bofetadas con los falangistas concentrados cada 29 de octubre en las escaleras de la Facultad de Historia de Santiago de Compostela. Guitarra rítmica de Ska-Electrics, combo de baile militante con dominicana al frente. Él solo, haciendo un mural bajo la solana de La Habana ante doscientos vecinos, brazos cruzados bajo las palmeras.
-Qué está sucediendo, compai?
-No sé. Pero parece que el muchacho va a traellll comunismo.
Txema como escudo humano protegiendo a los delegados del Partido Comunista Norteamericano de los tiestazos lanzados contra ellos cuando desfilaban por La Habana Vieja con la bandera de las barras y estrellas en la concentración final del Festival de la Juventud. Txema encaramándose a un cocotero para colgar la banda azul con la estrella roja rutilando sobre miles de cabezas mulatas. Txema llevando agua y pai-pai a José Saramago antes de que le dé un patatús en la clausura del campamento de verano de Galiza Nova en la que se presentó por sorpresa Fidel Castro- estaba en Oporto en un encuentro dizque secreto de líderes de la izquierda mundial en general en el que se enzarzó con los mariconsones del PT brasileño "pero ustedes creen que la burguesía va a abandonar el poder pacíficamente?" Y mandó parar. Pasó la frontera fitipalding, aullando sirenas, hasta la nación de sus ancestros- y al irrumpir en la carballeira a las afueras de San Pedro de Láncara desencadenó una batalla campal por los primeros puestos frente a la tribuna, batalla en la que se impusieron los más fuertes sobre niños perdidos llorando y, frágiles ya, resistentes antifranquistas. El Comandante adoctrinando a las ceibes masas al sol, seleccionando a golpe de lipotimia a los cuadros del Fogar futuro. El Comandante tronando desde la Torre de Breogán, hasta la crecida de la noche, mientras Txema empieza a desmontar el equipo del concierto que ya no se podrá celebrar. El Comandante sin tregua mientras los críos y los abueletes duermen y se acaban los porros y cae el otoño.
Y de nuevo el móvil marcándome sus pasos.
-Maica está en el Caimán comiéndose la boca con el Txema -me larga Diana-
-Mister Nologo, le llaman en Vigo -se carcajea Karla.
Txema era el encargado de uno de los negocios de su padre, la cafetería más molona y alternativa del Toural cuyas camareras eran las manuchaos más cachondas de la diocesis del Matamoros; al venderla, D. Fernando les hizo firmar el finiquito en blanco -Es que tengo prisa, luego arreglamos- y "luego" escribió una cifra mucho menor que la apalabrada. El dinerazo que sobró se lo dio al niño para se fuera a saquear Seattle donde fue capturado por los robocops globales que le pusieron a experimentar chutazos afloja esfínteres. -El único que hizo algo por Galicia fue Almanzor -se decía Txema en ensoñaciones de descampanador de la Berenguela, de degollador de vigias de Catoira mientras lo pasean por el patio en su hora de sol.
-Yo te sacaré de esta felicidad. Díme quiénes son tus amigos.
El madero de compañía te lleva de la mano por los carruseles del sentimiento. Espejos de pentotal. Destornillante.
-Yo te sacaré de esta felicidad. Díme quienes son tus amigos.
La serotonina de Txema fue reencauzada a los límites habituales tras un aullido de Don Fernando, -Este niño!! que tuvo que aparcar la motosierra en el tronco del último yanomani para avisar a su colega Kristian, megamasca de un pornotrust, que dejó la bola dando vueltas al borde del hoyo del campo de golf de su despacho para llamar al sheriff de Seattle refrescándole ciertas aristas de la pedofília global por lo que Txema fue remitido por paquete express a la radio libre compostelana donde tenía un programa semanal. Salió al aire aún ciego de MDMA. Txema es siempre el cajero de los colectivos, el que pasa la escoba en las asambleas y lleva el bar en las fiestas. El antípoda perfecto de Anxo, el del Malas Preas, su hermano destroyer.
-Desayunábamos en Coruña -prosigue Moucho ante las llamas que se divierten recortando sombras- el Juan y yo con unas tías de una tuna irlandesa, que habían venido para no se qué concurso cuando me llamó la Diana para largarme que la Maica estaba exhibiéndose Santiago adiante con el manuchao de los cojones...vaya corte de rollo!!! Pensar que se la estaba tirando en el mismo instante en que pastoreábamos a las descarriadas tunantes... subimos a todas con bandurrias, cintas y clavelitos en la fregoneta. Alfredo Landa al volante. Jartas de dinero, nos compraron extasis y maruja, nos invitaron a nuestra propia mierda y querían follar, pero cuando desayunábamos como pachás, hubo de llegar el móvil cortándome las ingestiones.
-Maica está subiendo al piso de Txema...-la Diana otra vez-
Traición. Trenzado de rosicorno de Hermes.
-Venganza!! -clamé al colgar y metí la lengua hasta los tobillos a una irish sonrosada que mojaba donuts en la jarra de Guiness con la que celebrábamos su inminente pérdida de virginidad.
Primer cosquilleo: La mano de la irish en mi entrepierna. Segundo cosquilleo: El móvil. Maica llorando.
-snifff dónde estás, cariño?
-En Vigo, con la Family. Ya te dije que iba a venir.
-Qué haces? buuu
-Dormir... me has despertado.
-Y ese ruido? (por la cafetera del bar)
-Niña, cierra la ventana!...y no andes en bolas por la casa!!
-Qué pasa? (lloriqueo)
-Nada, mi hermanita Lucía, que es nudista.
-Sabes una cosa?
-No...
-Te quiero mucho...
Y lloró y colgó y volvió a la asamblea en la cama del Txema, según me comunicó un mensaje de Diana.
-Los tíos sí que sois fuleros. -Karla se levanta y Arantxa la secunda.
-Oye, teneis sitio ahí? -En un descuido, Alvaro se cuela por la ventana sin trancar dejando tras de sí un rastro de potas quemadas y ordenadores despixelados.
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