-Las niñatas que tú te follas -me suelta, pero nada dice de los manuchaos que se folla ella.
-Sois muy chungas las tías -tercia Koitz liberándose de Karla y Arantxa para avivar los rescoldos de la lareira con unas ramitas que no tardan en prender en torno a una travesa de palé.
-Que qué? -se afila Karla.
-En vez de degollar a los vigias de Catoira o descampanar la Berenguela, el guaperas del Txema se dedica a pasear el mundo con el dinero de la papelera de Don Fernando, su padre, lanzando fotogénicos molotov a las fauces del Imperio. Boyardo doncel antiglobalizador jalando su caballería desde Porto Alegre a Davos, desde La Candona a Tinduf, siempre puntual para liarse a bofetadas con los falangistas concentrados cada 29 de octubre en las escaleras de la Facultad de Historia de Santiago. Él sólo haciendo un mural bajo la solana habanera ante doscientos espectantes vecinos a la sombra. -Qué está sucediendo, compai? -No sé. Pero parece que el muchacho va a traellll comunismo. Txema como escudo humano protegiendo a los delegados del Partido Comunista Norteamericano de los tiestazos lanzados contra ellos cuando desfilaban por el malecón con las barras y estrellas en la concentración final del Festival de la Juventud. Txema encaramándose a una palmera para colocar la bandera gallega con la estrella roja sobre miles de cabezas mulatas. Txema llevando un agua, un pai-pai y una silla a José Saramago a punto de darle un patatús en el mitín de Galiza Nova en el que se presentó por sorpresa Fidel Castro. El Comandante provocó con su irrupción una batalla campal para ocupar las primeras filas en la que se impusieron los más fuertes sobre niños perdidos llorando y resistentes antifranquistas, frágiles ya, con la dentadura por los suelos. Fidel largando en agosto, tumbando cuadros con lipotimia. Fidel largando hasta la crecida de la noche mientras Txema empieza a desmontar el equipo del concierto que ya no se podrá celebrar. Fidel largando mientras los críos y los abueletes duermen y los jóvenes acaban los últimos porros y llega el otoño.
Y de nuevo el móvil marcándome sus pasos.
-Maica está en el Gruta comiéndose la boca con el Txema -me largó la Diana-...El Txema...
-Mister Nologo, le llaman en Vigo -se carcajea Karla.
...era el encargado de uno de los negocios de su padre, la cafetería más molona y alternativa del Toural cuyas camareras eran las manuchaos más cachondas de la archidiocesis del Matamoros; al venderla D. Fernando, les hizo firmar el finiquito en blanco, es que tengo prisa, luego arreglamos, y luego les puso una cifra mucho menor que la negociada. El dinerazo que sobró se lo dio al niño para se fuera a saquear Seatle donde experimentó los chutazos afloja esfínteres de la policía global.
-Yo te sacaré de esta felicidad. Díme quiénes son tus amigos.
El madero de compañía te lleva de la mano por carruseles de la risa, espejos de sube y baja. Destornillante.
-Yo te sacaré de esta felicidad. Díme quienes son tus amigos.
La serotonina de Txema fue reencauzada a los límites habituales tras un aullido de Don Fernando, -Este niño!! que tuvo que aparcar la motosierra en el tronco del último yanomani para avisar a su colega Kristian, megamasca de un pornotrust, que dejó la bola dando vueltas al borde del hoyo que llenaba en el campo de golf de su despacho para llamar al sheriff de Seatle recordándole ciertas aristas de la pedofília global por lo que Txema fue remitido por paquete express a la radio libre compostelana justo a tiempo para su programa de World Music. Txema es el más güai, el más combativo, el cajero de los colectivos, el que pasa la escoba en las asambleas y lleva el bar en las fiestas. Un tipo responsable, antípoda legal de Anxo, el del Malas Preas, su hermano destroyer.
-Desayunábamos en Coruña, -prosigue Moucho ante la lumbre que recorta presencias- fuimos Juan y yo aprovechando que Maica y Diana, supuestamente, pelaban los codos en la casa de esta última, que, por cierto, tiene un salón enorme, ya hablamos de hacer una fiesta después de los exámenes, los exámenes... de aquella debería estar estudiando para que el viejo estuviese contento y me siguiera manteniendo en Santiago aunque ya tenía pasta de sobra, pero es que la ropa fruto de los trapicheos no la puedo llevar a casa sin alzar cejas suspicaces; así que mantengo dos armarios, como un marica casado. En Vigo, las chupas, las camisetas de Ramones, los pantalones rotos por la rodilla de toda la vida y los disfraces para bodas, bautizos, divorcios de la familia; en Compostela, los chandal Adidas, las Niketas, los Fishbones. Ni llenar la cuenta puedo que la vieja me fisga las cartas del banco. Y encima era un peligro vivir en aquel piso pringoso con Luis y con Alvaro, que subsistían a base de las morcillas de la abuela y de bocadillos de nocilla con huevos fritos. La pasta y la mandanga archivadas en el computador. Fiestas de psitrance en las que ya muevo no menos de cien pirulillas. La vieja sigue flipando con que cada vez voy menos a verla, que le vaya haciendo hueco a Lucía, la menor de los cuatro hermanos, que está aprobándolo todo y ya se viene para Santiago, dice.
El manuchao de los cojones del Txema me cortó el rollo con las irlandesas, pensar que en el mismo instante en que yo pastoreaba la tribu descarriada del congreso de tunas femeninas se estaba tirando a Maica. Subimos a todas con bandurrias, cintas y clavelitos en la fregoneta. Alfredo Landa al volante. Jartas de dinero, nos compraron extasis y maruja, nos invitaron a nuestra propia mierda y querían follar.
Cuando desayunábamos como pachás, hubo de llegar el móvil cortándome las ingestiones.
-Maica está subiendo al piso de Txema...-la Diana otra vez.
Traición. Trenzado de rosicorno de Hermes.
-Venganza. -clamé al colgar y metí la lengua hasta los tobillos a una irish sonrosada que mojaba donuts en la jarra de Guiness con la que celebrabamos su inminente pérdida de virginidad.
Primer cosquilleo: La mano de la irish en mi entrepierna. Segundo cosquilleo: El móvil. Maica llorando.
-Dónde estás?
-En Vigo, con la family. Ya te dije que iba a venir.
-Qué haces?
-Dormir... me has despertado.
-Y ese ruido? (por la cafetera del bar)
-Está la ventana abierta...niña, cierra la ventana!...y no andes en bolas por la casa!!
-Qué pasa? (lloriqueo)
-Nada, mi hermanita Lucía que es nudista.
-Sabes una cosa?
-No...
-Te quiero mucho...
Y lloró y colgó y volvió a la asamblea en la cama del Txema.
-Los tíos sí que sois fuleros. -Karla se levanta y Arantxa la secunda.
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