-Las niñatas que tú te follas.
Pero nada dice de los Pies Negros que se folla ella. Desde Porto Pereira me llamaron:
-Maica anda con el Lua -Moucho haciendo de su corazón astillas para alimentar la lareira.
Retransmisión en directo de sus aventuras desde el segundo en que lo enfiló. Además, vaya pavo: hepatitis C, cuarentón, corrido a txapelazos del Vajco tras arrasar gaztetxe sí, gaztetxe también...desde que Manolo Cabezabolo le despreció un porro en la Folixa anda dando tumbas por el Casco Viejo; de repente, toda la peña le cortó el rollo y, aunque sigue haciendo buchigangas de cuero para los mercadillos, cada vez le tiembla más el pulso de lo morao que se pone de vino de cartón. El Triste, su perro, entra en los garitos como un señor, pero él tiene que esperarle afuera. Lua, con su trisquel escarificado en la frente y sus putas artesanías, comiendo la olla a las niñas desde que salió del Rastro de Madrid. Por mucho que diga que es vasco y que se crió en Colombia, en una comunidad indígena borrada por los paras, es, en realidad, un costra de Usera que vivió del puesto de panchitos de su mujer hasta que cayó en Santiago tras saber por unos trashumantes argentinos que estaba a rebosar de debutantes: "-Viste, loco? aquello es la ciudad de las mujeeres...pishé un sidazo báaarbaro ashá!!..." Y aún en plena decadencia, enganchó a Maica en el concierto del Chulito Madriles, en la cara de mis colegas y de mis clientes, tomándose todo el tiempo del mundo para correrse de otero en otero hasta parar en casa de otra colgada, acólita suya, que vive en las peñas, sin luz y con cabras, otra happyflower comida por la roña, que pasa la vida libando mientras canturrea: -Soy hippie, soy hippie!! Sólo tengo un diente!!
-Oye, que para mí esto es importante...
-Qué pasa, que nunca has estado con ningún tío?
-No.
-Entonces, espera que se me pase la borrachera -Moucho se gira en la cama-.
Del espejo abierto fluyen futuros probables, caminos que se desparraman sobre el edredón donde Juan arroja la Play. Busca una china que encuentra al lado de la pesa de precisión, bajo el jamonero con el que corta los cuartos morunos.
-Me podías esperar y vamos juntos.
-Ya te he dicho que he quedado!! -Diana resopla desde la ducha que emite las fragancias que vuelan a enrrollarse en la oruga del hachis. Juan irrumpe en el baño polla en ristre, rasgando contorsiones.
-No!!
porque cuando demandan las sáficas trompetas las amazonas se aprestan a partir.
-Que no!!
Pasillo cruje, cruje.
Bajo un poster de Homer zapeando odalíscamente esparramao sobre los módulos de un sofá, seis portátiles para cuatro abismados que se observan por debajo de las cejas, pesando milímetros. El que se mueva sale en el blog. En la tele, la edición LXX de Gran Hermano sin sonido porque es Robe Iniesta quien ladra métricas desde debajo de los cartones de pizza.
-Suelta el porro!! -Juan lo pasa y lo da por perdido. Se lía otro.
Del fondo del pasillo llegan grandes trancos, furia que vuelca muebles memorizando el examen inminente. En otro cuarto, Diana canta.
Un pálido barbichuelo, tan puntiagudo que parece alto, interrumpe su sesión de besuqueos con una chica de cara ovalada como un recortable.
-Tes algo para pasar, Juanchu?
-Debesme trinta pavos, meu.
-Estou a ver se me ingresa o vello.
Un gritito de hembra en reclamo. Pasillo cruje, cruje. Diana pide ayuda para abrocharse el sujetador.
-Me podías esperar y vamos juntos.
-Qué plasta que eres, colega! ...mañana (besito).
Escaleras cruje, cruje.
Por un corredor de sombra barrido por corrientes gélidas como dedos brotando en camposanto, Juan alcanza la Quintana dos Vivos donde la amapola tatuada en su brazo derecho es aguja incendiándose en morriña del hielo al reconocerse en los jamaros que entre Jubileos juegan a la pelota -sin camiseta y contra la tapia de la Puerta Santa- indiferentes a las regañinas del sacristán, pero que en el presente estival de este Año Santo se diluyen entre los miles del Congreso de Carismáticos que vomitan y se preñan por las esquinas en los descansos de sus pimpantes coreografías.
Cuando Juan llega al Malas Preas, Basel, con la frente clavada en pleno tercer ojo, está barriendo a Lua, ese es el costra que se folla a la Maica, la colega de Moucho, comebolsas superhonoraria; el Triste detrás, con el corazón partío. Basel alza la ceja al detectar a Juan que le corresponde con otra ceja alzada. Basel, gallego de Suiza de la que descendió como meritorio picapedrero en el Obradoiro del Mestre Mateo quien rebajó los humos del alarife (1) hasta la categoría de petimetre, destinándole a los estratos más profundos de la Catedral, a carretar cruceiros caducados o le cuelga de los andamios para cincelar detalles en el Pórtico de la Gloria en donde se hace rayitas-spress entre los pechos de la Reina de Saba ante la gozosa mirada del profeta Daniel. Basel afirmando su Harley a la puerta del garito donde se pincha toda La Polla, Offspring, sus skas alemanes mientras distribuye medios rumbosos. -Este de día pica la piedra y de noche pica la piedra -concluye Alvaro-. Y después anda con Cid, perroflauta que reparte propaganda de portal en portal moradísimo -las viejas le aguantan espantadas las puertas hasta que atina a salir-, uno de los punkies jovencillos con los que vive y que le obligan a candar el cuarto.
Cambian las parejas del futbolín tratando de reventar el sortilegio invencible del sujetador copa B de Nati, la novia de Basel, que pimpa con cada muñecazo.
-A hueco no vale...(no da una)...joder (da una hostia a la barra que gira descontrolada). Me he comido unas Mitsubisi...pero me estoy durmiendo.
-Las están haciendo con mucho jaco ultimamente -informa Juan-
-Ya. Tienes coca? A ver si espabilo.
-Tu no digas nada.
Aquel curra en el mesón de su familia en el Franco en cuya trastienda la abuela echa de comer a las pitas cuando no pega al vapor etiquetas de Albariño en el vino de polvos que cuelan a los guiris. Este otro es el Xurxo, Maradona de boj con la bola de caucho prensado y Caballero de Santiago en la garita del aeropuerto internacional de Lavacolla desde la que regula el tráfico de las mulas setentonas.
-Deixame pasar, filiño, que ya me habéis trincado tres veces este mes... -Xurxo mira para un lado, para otro, hace que no ve a la hormiguita que huye de la maleta del recién desembarcado cargando un grano de coca.
-Venga, abuelo...pase, pero a la próxima... -iba a decir, descanse un tiempo...pa´qué-.
Pero Xurxo no pasa de ser un mero cancerbero que se snifa en un enrrollar y desenrrollar lo poquísimo que desvía por lo que cuando llega el fin de semana ha de dejarse su magro salario de incautador de cocaína en comprar más. Y el tercero es Yago, el hardcoreta de Conxo al que se le va la vida atornillando en el polígono del Tambre y que tampoco puede pasar sin farlin'.
-Habría que moverse.
-Tengo aquí el coche (llavero castañuelando). Vamos a Porto Pereira en un momen.
Cuando Juan llega al Caimán, Diana corteja en su banco de tarascas -ji-jitsu hacia dentro, ojospuñales hacia fuera- a una maritormes pezqueñina de trémulos belfos con rosetones churriguerescos por mofletes y jarrones ahogabebés por tetas que rie estrepitosa para llamar la atención. Lleva zapatitos y calcetines color carne y una falda a juego del Todo a Euro. Maica, Zuzi y Moucho me ven sin mirarme. Andy, el encargado del local, senior de mostacho pincel que mantiene erecto merced a las pesas matinales y a inusitadas cantidades de gomina, stajanovista en peto de Pepe Jeans, arranca de una mesa una botella de Ballantine's colada de estranjis.
-Están ahí, están ahí! -grita en la histeria que potencian Chemical Brothers mientras cazavasoscayendopersiguealosqueseescapansinpagarcontrolapuertaligoteaconlosteedeprimerano.
-Están ahí! Están ahí! -chilla dando el agua sobre los dos maderos jotas que salpican con los cubatas que no pagarán a Carismáticos y peregrinos. Se llevaron a uno que fumaba un plácido canuto y volvieron requisando la coca que ahora se meten a cucharadas en el centro de la pista, las 9 Milímetros asomando la patita.
En el billar, Moucho ensarta bolas rayadas con geometría impacable mientras mueve sus damas cercándome. Primero me manda a la Maica a restregarme las tetas; después a la Zuzana y ahora a un pijo. Ya sabe que tengo farlopa. Falso que es el hijo de puta. Encima se cree guapo.
-Tienes farla?
-No.
-NO? -se sorprende el pijo, cuadro emergente de Galiza Nova con una lustrosísima hoz y martillo sponsorizada por el Xacobeo en el pecho. El Moucho lee la desolación en su sonda cuando Zuzi remata la partida con un hat-trick.
Ahora se me hace el encontradizo en el Absolut, con naranja pero sin Diana, que bebo en la barra.
-Fuiste a Porto?
-Las noticias vuelan.
-Podías haber avisado. Házte un rayín!
-...pero de qué vas?
(En el baño) Los 81 músculos faciales del Moucho se contorsionan como monas cheiradoras.
-Ta güena...La has tocao?
-Lo justo.
-Invitadme a una raya invitadme a una raya invitadme a una raya -El fantasma de una sidosa de los ochenta se filtra por la pared. Colgadísima, vaga de tigre en tigre haciendo evanescentes mamadas que se quedan en nada, pero qué quieres por una raya.
-Préstame un par de gramos. Son para unos guiris -disolviendo al espectro, Juan y Moucho cierran el negocio-. Mañana te pago.
-...pero de qué vas?
-Al loro con ese madero que se está volviendo loco.
El Moucho -cómo lo hace?-. Acabo de dejarlo hace un par de horas y ya está con la carpetita camino clase- me advierte al paso de un secreta que -la neblina le separa lo soldado, verbenas enloquecen sus chips- cabecea contra los muros de San Bieito donde laten musgosos gargajos en expansión. El Bugallomóvil (2) pasa sembrando cruceiros. Los remanescentes de los Carismáticos dormitan en los soportales de Cervantes en los que empiezan a levantarse las paradas del mercadillo. Dos hippilollas fervorosas de Lua expanden sus artesanías mientras éste duerme en un montón de macutos babándose la camiseta de Jerry García, el Triste hecho un ovillito a sus pies.
-Viches o programa de María Teresa Castro ? -comenta la más canija-.
-Sí;
-Vaya notas el Anxo.
-Sí.
Juan se aplasta frente al Breogan. Tras la cristalera atrisquelada, Aparecida mira su porro con el mismo espanto con el que aprieta el paso cuando le cruza por la calle. Txema carga cubo y fregona tras ella.
-Tictac tictac Qué pasa? cracccc. Está cerrado todavía? -irrumpe una rubia saltarina-.
-Están limpiando.
-tictac tictac qué hora es? - mira el Lotus Sport en su muñeca-...craaaccc, pues yo quiero un café...buff -saltitos impacientes-...
La Barbie en chandal y calentadores de marca despega por Algalia; al poco, vuelve por Azabachería, lleva el reloj biológico muy ajustado, saltándole del esternón. Dodecafonismo de muesli reajustador.
-tictac sigue cerrado?
-Sí.
-...jo...-muñequita dorada de nuevo- (puchero, pataleo) Quiero un café!!! Vamos craccccccc a otro? Te invito.
En el jardincillo enmarcado por arcos platerescos, los pixels de un corbatudo photosopeado brillan mientras lee el New York Times en su tablet. El camarero, chavalito de casi sesenta años bajo audaz flequillo de un único cabello, recoge en su chaquetilla jubilosa el tintineo de las propinas fruto de su dinamismo; nunca resbalará arriesgando la pirámide de cristales de su bandeja pese a que los chisporroteos de las ondinas entre caricias de arpa aceltarrá humedecen perpetuamente el lugar.
-Oye, tu eres colega del Moucho, cracccc no?
-Lo conozco.
-Qué güai!!
Al fondo, en la recepción, peregrinos jet se registran.
-Yo soy tictac Bea...-su mano aprieta leve la mía-
-Juan...
-Ya nos hemos craccc tic visto por ahí.
-Creo que sí.
Llegan un Absolut con naranja con frutos secos y un capuccino con una cestita de mimbre rebosante de mini cruasants rellenos de crema de nueces que Bea mira con asquito.
-Va a chover!!...Y yo de mudanza!!...oye, tictac me ayudas con las cajas?..es poca cosa..
Espectrales camadas de piedra musgosa se contemplan desde el ventanal del duplex abierto sobre el parque de Bonaval donde el cielo late preñado de negros chivoscúmulos que chocan sus cornamentas soltando rayos y espinos. Bea deja el bolso de Linchtenstein donde abandona la mochilita del Coronel Tapioca; tras ella llega Juan bajo cuatro cajas con el gato Deng encima.
-Dónde dejo esto senio'ita Esca'lata?
-Dónde puedas...es igual...ya lo ordenaré luego...
Bea trastea en la cocina, caen cacharros. Risas, tictacs y reajustes.
-Quieres un té? - vuelve agitando una cajita-.
-No, mejor un Absolut con naranja.
-Pues no tengo...espera a ver, creo que...en alguna parte...
De la rabadilla de Bea emergen los bigotes de una pantera tatuada cuando se sumerge en un pasadizo de cajones y bolsas del que reaparece con una botella retorcida con corcho, piélago mercurial en las que bucea un fetillo verde.
-Podemos probar esto tac...me la trajo de Malasia mi tic jefe...aún no la craccc he abierto...es un lícor que hacen en una clínica de abortos clandestina.
El gato Deng, del que no se sabe si es negro o blanco, pero del que sí se sabe que es un excelente cazador de ratones, corona las cumbres del malpais de cajas y bolsas hasta que pisa una falsedad por la que se precipita con estrépito. Humillado por las risotadas, abofetea a los dos humanos con su cola enguantada y se pierde.
-Este (por el gato) ya se queda traccc aquí. Que vaya tomando pose...del que cagó el moro -informa deshaciendo un huevito; en la misma llama, prende la hoja de "La Voz de Galicia" que envolvía una taza y la arroja contra la base de una columna de cartón llena de libros y cuadernos.
-Ahí va mi carrera... -mientras el incendio crece, Bea se lanza al sofá donde ríe Juan que acaba de reparar en la cadenita de oro con un corazoncito que estrecha el tobillo derecho de la anfitriona-...oye...Nos vamos a Benicasim?
-Qué?? ...hostias, pues molaría!! Cuándo empieza el festival?
-La próxima semana...estoy de vacaciones...tú conduces?
-Tengo una fregoneta.
-Cómo tac mola...mejor porque mi cochecito no aguanta...son más de mil kilómetros...
-Tendría que buscar algo para pulir allí...
-Si puedes conseguir Cristal -se chupa el dedito mientras le palmea el muslo.
-En serio que vamos?
-Claro. Podemos salir hoy mismo si quieres y nos pasamos trocccc unos diítas en la playa.
Sin rastro de Diana en el móvil. Juan llama al Lucas, padrino de su primer pico, que ya se ha hecho cuatro cruceros muleros y está que no está en la Quintana. La fregoneta ha volado. Sin rastro de Diana en la casa cuyo suelo cruje cruje.
-Alguien ha visto a Diana? -Juan interroga al cuarto de los blogs que responde con tiquitacas: "Juan llega preguntando por Diana. Está nervioso y borracho", posta uno "Sin saber de Diana, refugio Absolut", replica otro. Se abre un foro.
-Bueno, cracc podemos alquilar un coche tac -llovizna sobre el fulgor nutrido con tiernas médulas del antiguo cementerio infantíl de Bonaval, cuando Bea encauza las malas nuevas marchándose a buscar una cabina. Comparece Lucas con un brazo en cabestrillo.
-Tengo unas pepillas muy ricas.
-Cristal.
-También. Y Keta. Va en capsulas. La corto con cafiaspirina... tú dí que es ketamina rosa de la India. Sale muy bien.
-Güai.
-Y esa? -Bea cuelga de un hostiazo. Viene-.
-No sé...la acabo de conocer...tiene pasta...
-Está cachas...Te la vas a tirar?
-Muy probablemente.
-Y Diana?
-Ha desaparecido con la fregoneta.
-Pssss...las tías...
Pasa tanto tiempo que la tarde se cae.
-No hay un puto cochecito libre en toda Galicia!!! cracccc Veranín!!! - Bea salta estirando brazos y piernas bajo la lluvia que cuaja- Oye, nos vamos a mi casa a fumar un porrito?...y me ayudáis con las últimas cajas, eh? Tac...
(1) Alarife- según el Diccionario de la Real Academiave -Versión electrónica de 2012-: Arquitecto o maestro de obras. En Uruguay y Argentina, astuto, pícaro. Y en cuanto a Petimetre, viene del francés petit maître; literalmente, "pequeño maestro".
(2) Xosé Antonio Sánchez Bugallo, alcalde de Santiago de Compostela a principios del siglo XXI.